...
martes 20 de diciembre de 2011
Bestialidad del agujero
y empieza a dar igual que haya o no luz detrás de la cavidad,
y que la oscuridad sea interminable en la congoja del día
porque el fondo del mar queda colgado en la bestialidad del agujero
Ahí, donde nadan y sangran sobre laberintos huecos
de los párpados rutinarios.
Felices los niños que cumplen años,
que festejan su aproximación a la muerte,
que mueren al condicionamiento de las flores en duelo.
Muerte a ese polvo con adjetivos cortados que crea y destruye
donde fluyen desnudos y ajados los granos de arena
donde tiemblan las manos de millones de piedras muertas.
Ahí donde también quedan los trozos que sobran de mi existencia.
sábado 10 de diciembre de 2011
Inviernos del Verbo I
sábado 26 de noviembre de 2011
Espectro Total.
martes 4 de octubre de 2011
Cuando Fui Nada.
domingo 21 de agosto de 2011
Busqueda.
domingo 24 de julio de 2011
Restos diurnos
martes 19 de julio de 2011
Quimera.
Ella despertó dentro del rumor de una mentira. El le facilitaba escenarios para complementarla, dentro de ideas falsas. En un contexto sin ilusiones, dentro de esas quimeras, desnuda, experta en crear sus propios espejismos. Simulaba un delirio que surtía entre las risas y los llantos, o en una risa con llanto. Lo comprendía, se revisaba y entrelazaba fusionándose en algunos halos. Juntos, una especie de ficción, un relato, por poco ilusorio. Entre indecentes cuestionamientos formulados en carcajadas, ¿No sientes miedo?, le preguntó. Nunca supo encontrar respuestas, porque nunca entendió como buscarlas. El acudía a los detalles, creó todo lo que imaginó solamente para impresionarla. Se estremecía intranquila, tenía algo más que miedo, y su ansiedad no dejaba ver una verdad. ¿No tienes miedo?, le preguntó insistente. El silencio una vez más, esa mudez que la mutilaba. Sonidos tan sublimes, tan bellos… en un poco de los dos. Indivisibles por esa vez, el único momento en el que se entregó y esta vez el temor no estaba en el medio. Lo contemplaba como a un paisaje perfecto, era mar, era atardecer, era el mar en un atardecer. Lo escuchaba con atención y se perdía en sus palabras, sonriendo. Inexperta, desorientada, inocente, simulaba entender algo. Un piano sonó marcando un final predecible. Sus ojos tristes despertaron contentos, su respiración agitada y su pelo enredado, marcando los vestigios del relato. Ella despertó dentro del rumor de una mentira. El le proporcionaba escenarios para complementarla, y ella penetró. Se miró desnuda, se desenredó el pelo, respiro profundo… y lloró. ¿Quimera?...ilusiones, ideas o cosas fabulosas que solo existen en nuestra imaginación. El se fue y no volvió, se llevó de ella quizás lo único que necesitaba por esa noche. Ella, pobre infeliz, todavía lo espera con aquel perfume. A pesar de su relato, a pesar de su quimera, le quedan algunas sensaciones. Deliciosas, deleitables, embriagadoras. Las describe sonriendo, como si ellas no formaran parte de aquel rumor. Como si no fuesen una mentira.